Como otros idiomas, el español también tiene su letra particular: la ñ. Seguramente muchos de nosotros apenas nos hayamos parado a pensar en su origen. Pues bien, los orígenes de la ñ, integrante del castellano y el gallego, datan del siglo XII, cuando los escribanos comenzaron a abreviar el uso de dos enes seguidas (nn) escribiendo una de ellas, de mucho menor tamaño, sobre la otra. A este signo se le denominó virgulilla, y ha sido el causante de que palabras como año, cigüeña odueño formen parte de nuestro idioma. En otros idiomas romances, esta nn dio lugar a nh (portugués), ny (catalán) o gn (francés).
La letra ñ también ha sido objeto de noticia recientemente, puesto que desde hace tan solo unos días puede formar parte de dominios .es.


alemán,
francés,
inglés,
italiano,
español y
portugués. No obstante, disponemos de traductores homologados y nativos en otros idiomas europeos como el búlgaro, danés, estonio, finlandés, griego, holandés, húngaro, irlandés, letón, lituano, polaco, rumano, eslovaco, esloveno, noruego, sueco y checo; y asiáticos como el chino mandarín, chino cantonés, wu, indostaní, bengalí, ruso, japonés, javanés, coreano, vietnamita, télugu, marathi, tamil, turco.

